Muchos investigadores creen ver en la antigüedad vestigios de visitas e influencias de civilizaciones desconocidas. Hablar de extraterrestres e inteligencias superiores siempre ha sido complicado, ya que genera mucha controversia. 

Estos seres podrían haber inspirado nuestras creencias y tutelado nuestro desarrollo en la más remota antigüedad. Esto se puede deducir del análisis de ciertos textos y restos arqueológicos.

Aquí os vamos a exponer algunos datos sintetizados pero concisos sobre lo que creemos que es una muestra clara de la presencia extraterrestre en el Antiguo Egipto.

En el antiguo Egipto se rendía culto a los dioses que descendieron del cielo. La palabra Dios en egipcio es Netilos, que significa dios de las estrellas. Los egipcios sabían que aquellos que gobernaron en Zep-Tepi (primera etapa) venían de constelaciones específicas, y lo plasmaron rindiéndoles culto mediante sus pirámides.

Se cree que Ra, el dios más importante de la mitología egipcia, es extraterrestre, descrito como un ser que viaja a través del cielo en su barca solar y que la nave en la que viajaba posiblemente fuera un transporte espacial. Esto está apoyado por algunos jeroglíficos en los que aparece una figura en el cielo que no ha podido ser correctamente identificada por los expertos. Algunas de las familias de Semidioses que reinaron en Egipto son denominadas “Akhu” o Espíritus. Akhu deriva de la raíz Akh, que significa luz, fulgor o brillo. Se puede traducir como espíritu transformado, espíritu luminoso, ser desarrollado o evolucionado, ser transfigurado, ser sobrenatural.

En el Templo de Edfu están grabados los Textos de la Construcción. En ellos se habla de unos constructores conocidos con el nombre de los Siete Sabios, procedentes de una isla arrasada por las aguas (¿Atlántida…?). Estos siete sabios fundaron una hermandad secreta (Shemsu-Hor), con el objetivo de preservar, generación tras generación, algunos de los conocimientos matemáticos y astronómicos más relevantes. En el fragmentado Papiro Real de Turín, que data de la dinastía XIX, c. 1300 A.C., contiene una lista de diez Netjeru, una palabra que significa simplemente “divinidades” o dioses  que reinaron antes de los primeros reyes de Egipto.

Otra prueba más es la llamada “Estela del Inventario” hallada junto a la Gran Pirámide por Auguste Mariette en la cual el mismo Keops indica que la Pirámide ya estaba allí desde mucho tiempo atrás y que él se limitó a restaurarla. “¡Que viva el Horus-Medyed rey del Alto y Bajo Egipto, Jufu, dotado de vida!, él encontró el Templo de Isis, Señora de las Pirámides, al lado del Templo de Hurun, en el noroeste del Templo de Osiris. También esta estela hace referencia a la existencia de la Esfinge desde mucho tiempo antes, lo que corroboran algunas dataciones geológicas que la sitúan varios miles de años antes de la aparición de Kefrén, su supuesto constructor.

Una evidencia interesante sobre los encuentros OVNI en el pasado es el Papiro Tulli, un antiguo texto que narra la aparición de grandes máquinas voladoras que escupen fuego y exploraron el cielo de Egipto antes de desvanecerse en el espacio exterior:

“En el año 22, tercer mes de la estación de peret (la germinación) en la hora sexta del día (14 h.) […] dos escribas de la Casa de la Vida vieron un círculo de fuego que estaba viniendo por el cielo. No tenía cabeza. Su olor era desagradable. Entonces, ellos tuvieron miedo y huyeron, […] y fueron a decírselo a Su Majestad. Todo está recogido en la Casa de la Vida. Su majestad reflexionó sobre lo que había pasado. Han transcurrido muchos días después de lo ocurrido […] Son numerosos al igual que todo […] Ellos brillan en el cielo como el sol lo hace sobre las cuatro columnas que sujetan el cielo. […] Entonces los círculos de fuego […] El ejército del rey estaba (en aquel lugar) y Su Majestad los vio (con sus propios ojos). Esto sucedió después de la hora de la última comida. Allí arriba (en el cielo), ellos se marcharon hacia el sur. Del cielo cayeron peces y aves […] algo inaudito desde el comienzo de los tiempos. Su majestad colocó incienso para apaciguar a Amón Ra, “neb tawy” Señor de las Dos Tierras […] en un documento de la Casa de la Vida […] eternidad”.

Otro enigmático personaje como fue Akenaton, su aspecto de nos recuerda al de los extraterrestres. Su cuerpo era extraño, presentaba rasgos femeninos y una barriga bastante pronunciada. Pero sin ninguna duda la parte más extraña de su cuerpo fue la cabeza ya que presentaba una deformación que la hacía alargada. ¿Sería un verdadero hijo de los Dioses de la primera era o Zep-Tepi?

Otro claro ejemplo son los objetos descubiertos en la antigua casa del famoso egiptólogo Sir William Petrie que incluyen dos cuerpos momificados de menos de 1.2 metros de altura, son “posiblemente extraterrestre en naturaleza” y por lo tanto literalmente de orígenes “celestiales”. Los detalles de las características físicas de los cuerpos momificados parecen apoyar esta idea. “Cabezas alargadas, grandes cuencas oculares y una larga sección espinal”. Según explica Shepard Ambellas de Intellihub News, los artefactos egipcios alienígenas se descubrieron escondidos en una habitación secreta que se hallaba detrás de la estantería principal del despacho del egiptólogo. William Petrie, aparentemente, habría encontrado pruebas de vida extraterrestre en la Tierra antes de su muerte en 1942, pero decidió esconderlas en su casa de Jerusalén. Tras su fallecimiento, el Museo Rockefeller ha tomado posesión de toda su colección de elementos arqueológicos.

En noviembre de 2010, el Dr. Alaaeldin Shaheen, jefe del Departamento de Arqueología de la Universidad de El Cairo, explicó a una pequeña audiencia internacional su convencimiento de que puede ser cierta la teoría de que los extraterrestres ayudaron a los antiguos egipcios a construir la más antigua de las pirámides, la pirámide de Giza.“¿Puede la pirámide contener todavía tecnología alienígena?”, preguntó un especialista polaco presente en el encuentro. A lo que el Dr. Shaheen respondió vagamente: “No puedo confirmar o negar esto, pero hay algo dentro de la gran pirámide que no es de este mundo”.

Todos estos elementos podrían reescribir la historia del antiguo Egipto y la historia de nuestra civilización.

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