En los restos de un naufragio cerca de la isla griega de Antikythera, entre Citera y Creta, fue descubierto un misterioso mecanismo dentro de un cajón de madera de 33 cms de altura, 18 de ancho y 8 de fondo. Se trata de un complicado mecanismo de relojería compuesto por unos 37 engranajes diferenciales de bronce, se soportan todas las piezas en nueve escalas móviles y tres ejes y lo más curioso es que están troqueladas sobre una pieza de cobre de dos milímetros de espesor.

En 1902, el arqueólogo Stais aseguró de que se trataba de un reloj astronómico. Edmunds y T.Freeth creían que el artefacto se utilizaba para predecir eclipses solares y lunares y que tendrían como referencia los conocimientos en progresión aritmética de los babilonios. Edmunds aseguraba que podría mostrar planetas como Venus y Mercurio.

Muchos investigadores han coincidido en que esta máquina de Antikythera es un reloj astronómico bastante exacto que se supone que fue construido para calcular el movimiento de los cuerpos celestes, lo paradójico es que este objeto fue datado con una antigüedad del 87 Antes de Cristo. Tardó más de cien años en ser descifrado.

De acuerdo con los estudios llevados a cabo por Derek Price, un historiador de la Universidad de Yale, el dispositivo era una computadora astronómica, capaz de predecir las posiciones del Sol y la Luna en el zodiaco.

Estudios posteriores sugieren que el dispositivo era bastante más “inteligente”. Empleándose técnicas de tomografía lineal, Michael Wright, especialista en ingeniería mecánica del Museo de las Ciencias de Londres, realizó un nuevo estudio del artefacto, encontrando evidencias que el mecanismo de Antikythera era capaz de reproducir los movimientos del Sol y la Luna exactamente, empleando un modelo epiciclo ideado por Hiparco, y de planetas como Mercurio y Venus empleando un modelo eclíptico derivado por Apolonio de Perga. Se sospecha, no obstante, que parte del mecanismo podría haber modelado los movimientos de los otros planetas conocidos en la época como Marte, Júpiter y Saturno.

Un nivel tecnológico que no habríamos de encontrar hasta, al menos, el siglo XVI y que nos sitúan ante lo que los historiadores de la tecnología consideran la primera computadora mecánica de la que tenemos noticia.

Durante muchos años la ciencia dejó de lado esta maravillosa máquina al no poder dar una explicación coherente sobre la misma, siendo un debate extendido entre los amantes del misterio en considerar a esta máquina como un enigma y denominarlo un OOPARTS (objeto que no parecen encajar con su momento histórico).

Desde el año 2005, los miembros del Proyecto de Investigación del Mecanismo de Antiquitera han estudiado las enigmáticas inscripciones y han conseguido descifrar unos 3.500 caracteres, pero “puede que aún se conserven 10.000 o más caracteres bajo el agua “, explica Yanis Bitsakis, experto en descifrar inscripciones antiguas, a National Geographic.

Tras años de investigaciones, los astrónomos, arqueólogos e historiadores que han trabajado para desentrañar los misterios de este objeto no dejan de hacerse preguntas.

¿Por qué no han prosperado las sociedades que tantos conocimientos albergaban?

El mecanismo de Antikythera es uno de los misterios que aún nos queda por descifrar. Aquí os dejamos un documental:

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