Basados en marcas de erosión, varios investigadores y geólogos han sugerido que la Gran Esfinge fue construida miles de años antes de lo que sugiere la historia oficial. La datación de la Esfinge y otros monumentos de la Antigüedad dependería de una respuesta certera a esta cuestión, cuyas repercusiones afectan al origen mismo de la egiptología convencional.

Hasta ahora se le habían calculado unos 4.600 años, atribuyendo su autoría al faraón Kefrén, de la IV dinastía. Pero aquí aparece la Estela del Inventario. Esta estela hace referencia a la existencia de la Esfinge varios miles de años antes de la aparición de Kefrén, su supuesto constructor. También que el mismo Keops indicó que la Pirámide ya estaba allí desde mucho tiempo atrás y que él se limitó a restaurarla y a construir una de las pequeñas pirámides que se encuentran junto a la Gran Pirámide, la de una de sus mujeres, Henutsen. Los egiptólogos desdeñan esta prueba y la consideran una falsificación hecha por sacerdotes posteriores para deslegitimar a los gobernantes de la cuarta dinastía.

Todo arrancó con las observaciones a mediados del siglo XX del egiptólogo amateur René Schwaller de Lubicz, que consideró que la erosión que se advierte en la cubeta de la Esfinge era de origen pluvial. Años más tarde, John Anthony West, como fiel seguidor de Schwaller, retomó este argumento y se propuso dilucidar qué había de cierto en esta teoría, que tenía un impacto directo en la datación del monumento, ya que durante milenios el régimen de lluvias en Guiza ha sido más bien escaso, como corresponde al clima desértico de la zona. Por lo tanto, una marcada erosión pluvial conducía a una datación geológica más antigua, pues se sabía que el norte de África había tenido un clima mucho más templado y húmedo… varios miles de años antes de Kefrén.West consideraba que los efectos de la erosión por agua debían situarse principalmente en un momento de cambio climático, esto es, el famoso Diluvio fruto de un deshielo global …

Robert Schoch, geólogo de la Universidad de Boston, viajó a Egipto en 1990 para colaborar con West y comenzó a tomar contacto con el contexto geológico de la Esfinge. En abril de 1991, Schoch y West recibieron permiso de las autoridades egipcias para realizar una investigación in situ y extraer las correspondientes conclusiones. En esta empresa también tomaron parte otros especialistas, como el geofísico Thomas Dobecki, experto en sismología. Una vez acabada esta investigación, que tuvo su particular versión en un documental televisivo, saltó la noticia: los estudios geológicos apuntaban a que la erosión de la Esfinge se debía fundamentalmente a la acción del agua y que ello suponía retrasar la fecha de la construcción de la Esfinge en varios miles de años. Sus estudios sobre la Gran Esfinge se basan en erosiones halladas en la piedra que delatan el tiempo en que la llanura de Guiza estaba cubierta de agua; es decir, hace más de 10.000 años, lo que situaría a la Gran Esfinge en su lugar… antes de que surgiera la civilización egipcia.

¿Estamos viendo evidencias que apunta a la existencia de una civilización desconocida para la historia?

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