Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, los rusos entraron en contacto con la impresionante maquinaria científica alemana, con la que quedaron realmente impresionados. El gobierno de Stalin decidió aprovechar los conocimientos desarrollados por la Alemania nazi, con su infraestructura y fundamentalmente a sus principales cerebros con la finalidad de dotar a su arsenal de los adelantos que los alemanes poseían. Para desarrollar este proyecto, el propio Stalin ordenó la construcción de una gran base militar ultra-secreta, un sector desolado ubicado a 100 kilómetros de Stalingrado (actual Volgogrado). Kapustin Yar comenzó a funcionar en 1946, con la llegada de científicos alemanes. De acuerdo a los ufólogos rusos, Rusia también tiene su propia área 51.

Esta base militar posee una base de lanzamiento de misiles intercontinentales y durante algunos años fue base alternativa para lanzamientos de cohetes del programa espacial soviético, para pruebas nucleares aéreas de bajo poder entre 1957 y 1961 y para el diseño, desarrollo y construcción de prototipos de aviones de combate, entre los que se cuentan los poderosos y temidos bombarderos de largo alcance, centro de intensas negociaciones entre las potencias durante la “Guerra Fría”.

Llama la atención el diseño de la base. Vista desde arriba, como en las fotografías obtenidas por los aviones espía norteamericanos, el diseño de la base presenta un extraño diseño geométrico, realizado con las instalaciones y los caminos internos. Algunos ufólogos opinan que este diseño atrajo la atención de naves espaciales extraterrestres, protagonistas de extraños incidentes sobre o cerca de Kapustin Yar.

En 1950, poco después de haber comenzado a funcionar la base, una nave no identificada  invadió el cielo de Kapustin Yar. Inmediatamente se produjo el despegue inmediato de un MIG 19 con la finalidad de interceptarlo. La orden que tenían los pilotos soviéticos era la de derribar cualquier intruso en el espacio aéreo de la base, por lo que el piloto, luego de identificar al invasor como un objeto de una luminosidad tal que resultaba cegador, disparó un cohete que impactó al objeto. Mientras caía, el OVNI dispara contra el MIG, al que logró derribar. Los ufólogos sostienen que dicha nave espacial fue recuperada y que fue llevada a un hangar especialmente construido para analizarlo e intentar aplicar los avances tecnológicos en el armamento soviético.

Resulta llamativo que, tras este incidente, se haya producido un extraordinario avance de los soviéticos en materia de exploración espacial, tomando velozmente la delantera con respecto a los norteamericanos, logrando enviar al espacio el primer satélite artificial y, poco después, lanzar al primer astronauta al espacio….

En 1968 Kapustin Yar fue atacada severamente por naves de desconocida procedencia que lograron destruir cuatro de sus silos, pero que no lograron explotar ninguna de sus bombas atómicas debido a la intervención de los MIGs.

Posteriormente, en 1975, se registró otro aparente incidente cuando una potente explosión destruyó parcialmente algunos silos de lanzamiento de misiles. Hay testigos que afirman haber visto un ovni sobrevolar la zona y que esa nave había atacado la base con un extraño rayo.

A partir de esa fecha, se han reportado varios casos de avistamiento de naves en la zona, lo que hace suponer que la base tiene alguna clase de atractivo para los seres extraterrestres.

Finalmente, un evento similar tuvo lugar en 1989 aunque en esa oportunidad los rayos provenientes del ovni no lograron impactar ni los edificios de la base ni los hangares.

Después de la caída de la Unión Soviética estos incidentes fueron dados a conocer a través de la desclasificación de documentos oficiales.

Aquí os dejamos el documental ‘El Roswell ruso’:

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