Ha habido muchos testimonios sobre las diferentes razas de extraterrestres que podrían haber visitado nuestro planeta desde la antigüedad, pero la presencia de los llamados grises es la más repetida.

El sargento Bob Dean tiene una carrera militar de veintisiete años. Durante su servicio, trabajó en la inteligencia militar en las Jefaturas Supremas de las Fuerzas Aliadas en Europa (SHAPE) desde 1963. En una entrevista, Dean describió a cuatro razas extraterrestres.

El teniente coronel del ejército Phillip Corso sirvió en la administración Eisenhower y más tarde encabezó el Escritorio de Tecnología Extranjera en el Departamento de Investigaciones y Desarrollo del Ejército. Es otro oficial militar de largo servicio que se convirtió en denunciante de la presencia secreta extraterrestre. En sus memorias afirma haber visto el cuerpo de un Gris muerto recuperado de Roswell (New México) en 1947, que encaja con la clásica descripción de un extraterrestre de cuatro pies de altura, gran cabeza, grandes ojos almendrados, un torso delgado y afilados brazos y piernas.

Otra fuente que se refiere a diversas razas extraterrestres es el Dr. Michael Wolf, quien afirma haber trabajado durante más de dos décadas en una variedad de posiciones en puestos clandestinos, tratando con la presencia extraterrestre. El doctor Wolf afirmó que la primera recuperación de una nave extraterrestre por parte de los Estados Unidos habría ocurrido en el año 1941 en el océano Pacífico. En la nave se hallaron unos cuerpos que corresponderían al tipo de extraterrestres denominados grises.

Según Wolf, los grises llegarían de Zeta Reticuli, una estrella binaria en la constelación de Reticulum, situada a 39,5 años luz de la Tierra. Aquellos cuerpos habían sido llevados a la base aérea de Wright-Patterson, donde posteriormente habían sido analizados, al igual que las piezas de la misteriosa nave.

El Dr. Wolf comentó que, en el incidente de Roswell, se estrellaron no una sino dos naves extraterrestres. Según Wolf, se recuperó un ser con vida. En secreto se filmó la autopsia de algunos de estos seres, que revelaba su fisiología y anatomía, Wolf afirmó que esta película era real. Hoy día no sólo sabemos eso con certeza, sino que tenemos datos concretos de extraterrestres vivos que durante un tiempo han sido prisioneros de militares de los Estados Unidos.

Para los teóricos de la ufología, los llamados grises, son unas de las formas de vida extraterrestre más conocidas. Los grises son descritos como seres que tendrían aproximadamente 120 cm de altura, sin vello ni cabello, sus cuerpos serían generalmente alargados y sus brazos llegarían hasta la altura de las rodillas; poseerían una cabeza muy abultada, apoyada por un cuello bastante delgado y largo. Los ojos serían grandes, con una especie de película obscura que cubriría sus ojos y tendrían pequeños oídos que carecerían de pabellón auricular.

Mucho se ha hablado del supuesto tratado entre la administración de Eisenhower y los grises que pudo ocurrir en el año 1954. El oficial de inteligencia William Cooper, al igual que Schneider, Lear y el Doctor Wolf, sostiene que el tratado entre el gobierno de Eisenhower y los grises le habría otorgado a los norteamericanos tecnología avanzada a cambio de permiso limitado para realizar abducciones. Es imposible saber con certeza si el presidente Eisenhower mantuvo contacto con los extraterrestres, sin embargo, la gran cantidad de testimonios, la concordancia entre los mismos, la sospechosa versión oficial de los hechos y el hecho de que las abducciones hayan empezado a finales de la década de los cincuenta, hacen que la teoría sea creíble.

Pero los grises también tienen su lado oscuro: una multitud de testimonios, expertos ufólogos y otro tipo de figuras respetadas en el tema extraterrestre, han planteado que los grises no están aquí con fines loables, sino que han venido para experimentar genéticamente y socialmente con nosotros, pudiendo quizá haber extendido su influencia de una manera más siniestra e intensa en el pasado, a través de tantas civilizaciones que en petroglifos, pinturas rupestres y obras de arte prehistóricas, muestran figuras fácilmente interpretables como los grises, quienes pudieron pasar por dioses.

El escritor británico de ciencia ficción, H.G. Wells, en su obra ‘The Man of the Year Million’(1893), imaginó a la humanidad transformada en una raza de seres de piel grisácea, raquíticos y con una gran cabeza. En su libro ‘Los primeros hombres sobre la Luna’ (1901) los selenitas o nativos de la luna, son descritos como seres de piel gris, cabezones y con ojos negros y grandes, como una hipótesis que se plantea sobre la futura evolución humana.

Para defender la existencia de los grises, se ha propuesto la idea de que no son viajeros de otro mundo, sino de otro tiempo. Serían humanos de un futuro distante que vendrían a nuestra época para recuperar información o artefactos que les pueden resultar útiles en el futuro. Esta última idea, además de defender que el viaje espacio-temporal llegará a ser posible algún día, concuerda con las leyes de la evolución biológica. Se supone que los humanos en un futuro lejano tendrán menos vello, puesto que cada vez será menos necesario, talla más baja, la cabeza más grande en relación con el resto del cuerpo, tal y como nos lo describió H.G. Wells…

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