¿Quiénes fueron los Gigantes? Esta especie de homínidos de quienes se hace referencia en multitud de crónicas y leyendas griegas, nórdicas, germánicas, hindús, indoeuropeas, mayas, aztecas, toltecas e incas, así como en casi todos los libros sagrados de la antigüedad: el Lebhar Gabhale (libro de las invasiones) irlandés, el Ramayana hindú y hasta en la Biblia; todos nos explican que en la Tierra existieron los gigantes.

Cada vez más científicos corroboran que las cosas más descabelladas escritas en la Biblia son ciertas. Leyendo el Génesis (6,4) no hay duda, que antes del Diluvio hubo muchos gigantes y que éstos estuvieron conviviendo con los otros hombres del mundo. La Biblia los llama ‘Nefilim’, que significa gigantes en hebreo.

En el libro de Samuel se cuenta la historia de cómo el joven rey David lucha contra Goliat el cual era un ser de gran tamaño.

En el libro de Deuteronomio se menciona a Og el gigante, rey de Basan. También en Josué se hace referencia a una tierra de gigantes. En la biblia estos seres son antediluvianos.

La búsqueda de la verdad nos lleva hasta tiempos remotos, donde las antiguas leyendas tradicionales dibujaban estos seres divinos y heroicos como auténticos. Durante los años setenta aparecieron numerosas obras de investigación de los enigmas del pasado. Uno de aquellos trabajos se titulaba ‘Los gigantes y su origen’. El autor era el reputado escritor francés Louis Charpentier, quien citaba tradiciones, mitos y leyendas sobre los que sostenía la existencia de una raza de gigantes que pobló la Tierra en el pasado y cuyo legado quedó reflejado en megalitos y construcciones ciclópeas.

Investigaciones efectuadas por genetistas han concluido que las sagas y narraciones tradicionales de muchos pueblos y culturas, en las que se citan la existencia de gigantes, poseían un trasfondo de realidad. Los escasos conocimientos científicos que poseían aquellas gentes no les permitían saber el porqué de dicha anormalidad; por ello estos seres pasaron al mundo de la mitología y al de la leyenda.

Algunas hipótesis sugieren que estos seres llegaron del espacio exterior. Los sumerios escribieron su historia en tablillas o placas de arcilla que quedaron olvidadas en un museo de Berlín. Son escasas las personas que han logrado descifrar aquel lenguaje, pero parece ser que una de las que lo han conseguido es el conocido autor Zecharia Sitchin. En su trabajo The Cosmic Code dice textualmente lo siguiente: “Los textos y las imágenes que nos dejaron los sumerios hace unos 6.000 años muestran y hablan de un pueblo que vino del planeta que ellos llaman Nibiru, y muchas de las imágenes los presentan mucho más altos, como mínimo un tercio más que las personas normales.

La Arqueología, hasta el momento, no ha ofrecido ninguna respuesta convincente. Resulta incómodo para los arqueólogos reconocer que hoy día no existen grúas ni aparatos elevadores capaces de mover y levantar titánicos bloques de piedra de 1500 toneladas, como es el caso de las terrazas de Baalbek (actual Líbano). Parece que bloques de estas dimensiones tuvieron que ser puestos allí por gigantes o miembros de una civilización que conocía los secretos de la levitación y la antigravedad. Las construcciones de la isla de Pascua, Tiahuanaco, el yacimiento megalítico de Ollantaytambu, Cuzco, Machu Picchu, las islas Marquesa o la isla volcánica de Pohnpei en la Polinesia son una pequeña muestra de las muchas construcciones de estas características que existen en nuestro planeta, atribuidas por los habitantes locales a los gigantes.

En México, por ejemplo, existieron historiadores de gran prestigio que se preocuparon por la cuestión de la existencia de los gigantes. Francisco Javier Clavijero, narra en su Historia Antigua de México lo siguiente: “hubo algunos autores, que apoyados en la tradición de los pueblos americanos y en el descubrimiento de huesos, cráneos y esqueletos enteros de tamaño desmesurados como Atlancatepec, Tlaxcala, Texcoco, Toluca, Quauhximalpan, y California, creyeron que los primeros habitantes de aquella tierra habían sido gigantes.”

En Ecuador los españoles también oyeron historias acerca de otra raza de colosos que en tiempos remotos había aterrorizado a los habitantes de Guayaquil. En 1543, Juan de Olmos, gobernador de Puerto Viejo, ordenó excavar en la zona  encontrando “unos huesos tan grandes que, si no hubieran aparecido también los cráneos, resultaría imposible creer que pertenecieran a seres humanos”.

De lo que no hay duda de la existencia de los Gigantes lo demuestra el hallazgo de restos humanos de extraordinarias dimensiones en la India, Tíbet, China, Sudamérica, África… algunos con una edad aproximada de 45.000 años, y no solamente huesos, sino también espadas, hachas, lanzas y otros utensilios como picos de tal envergadura que para poder usarlos tendrían que tener una estatura de, por lo menos, tres metros.

En diciembre de 1870, bajo un enorme montículo de Brush Creek (Georgia) se descubrieron huesos de hombres y mujeres de hasta 2,75 metros de altura, junto con una gran piedra grabada con extraños caracteres. En 1872, en Séneca (Carolina), se encontraron tres esqueletos de 2,5 metros de altura. En 1883, cerca de Mandan (Dakota del Norte), se descubrió un enorme cementerio que contenía los restos de numerosos gigantes. En 1888, en Toledo (Ohio), se desenterraron los restos de otros 20 gigantes.

En 1891 unos obreros encontraron un sarcófago con un humano que medía 3 metros de altura. El zoólogo Ivan T. Sanderson contaba que un ingeniero le había enviado una carta relatando que durante la II Guerra Mundial, mientras su compañía levantaba el terreno para construir un aeropuerto en la isla de Shemya (Alaska), había encontrado un enorme cráneo de 60 centímetros desde la base al vértex, lo que correspondería a una talla de 3,6 metros.

Durante la construcción de una carretera en Homs (Turquía), a finales de los años 50, se encontraron fémures pertenecientes a gigantes de hasta 4,8 metros de altura.

Muchos de estos restos fueron enviados a museos (incluido el prestigioso Smithsonian), pero no se ha mostrado mucho interés en su estudio, ya que plantean demasiados interrogantes. Buscar una ubicación en el tiempo y una explicación satisfactoria a la presencia de estos colosos es una tarea compleja.

En 1962, cerca de Punta Arenas (Patagonia chilena) Hueichatureo Chicuy halló una enorme tibia humana al excavar un montículo. Su propietario debió de tener una estatura aproximada de 3 metros. Los hallazgos son innumerables…

Una sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos, obligó al Instituto Smithsonian a liberar los documentos clasificados que datan de la década de 1900, demostrando que la organización participó en un importante encubrimiento histórico para ocultar la evidencia  de los restos de gigantes humanos que habían sido encontrados en todo Estados Unidos, recibiendo la orden de ser destruidos por los “Administradores de alto nivel”, todo para proteger la cronología convencional de la evolución humana. Si los Gigantes existieron, implicaría reescribir toda la historia de la humanidad.

La historia parece haber mostrado una y otra vez a mitos populares que encierran una gran realidad, pero la pseudociencia de la parcialidad aún persiste. En conclusión, las leyendas de gigantes que se narran en el folclore de prácticamente todas las etnias del mundo han trascendido a pruebas veraces de su existencia.

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