Las historias de reptilianos se remontan a los escritos humanos más antiguos, culturas como las de Sumeria, Babilonia, India, China, Japón, México o Centroamérica nos hablan de estos misteriosos seres.

Algunos de los más conocidos investigadores de ovnis, como Budd Hopkins, John Carpenter, Linda Moulton Howe o Yvonne Smith iniciaron sus investigaciones sobre estas antiguas leyendas y la posibilidad de encontrar indicios de la existencia real de estos seres reptilianos, llegando a conclusiones sorprendentes.

Para John Carpenter, la existencia de estos seres es irrefutable: “estas criaturas reptilianas poseen aproximadamente entre seis y siete pies de altura en posición vertical, con escamas como lagartos, color verdoso / marrón, con las manos palmeadas con garras, cuatro dedos… Sus rostros se dice que son el resultado de un cruce entre humano y una serpiente, con una cresta central que baja de la parte superior de la cabeza hasta el hocico. Agregando a su apariencia de serpiente, sus ojos tienen ranuras verticales en sus pupilas e iris dorado”.

En el año 1933, un ingeniero de explotación minera de Los Ángeles llamado George Warren Shufelt fue a examinar el área que contenía depósitos de petróleo, oro y otros materiales valiosos, usando un nuevo dispositivo que él había inventado capaz de localizar estos recursos preciosos a grandes profundidades. Shufelt se vio sorprendido por un hallazgo: había encontrado túneles subterráneos que conectaban a unas antiguas ruinas de una ciudad que fue cubierta por el Océano Pacífico miles de años atrás durante un gran terremoto y una posterior inundación.

Shufelt logró entablar conversación con un indio Hopi llamado Hojaverde y le contó lo ocurrido. Hojaverde le relató que esa ciudad pertenecía a una de las tres ciudades de hombres lagarto del Pacífico. Estos lagartos construyeron la ciudad después de una gran catástrofe que sucedió hace 5000 años por una gran lengua de fuego que los obligó a refugiarse bajo tierra. Según Hojaverde, estos seres eran mucho más altos, fuertes e inteligentes que los humanos, y tenían una especie de productos químicos capaces de derretir la piedra y así poder crear aquellos extensos túneles…

En 1945, en un pequeño pueblo en Egipto, un tarro de arcilla fue encontrado teniendo antiguos manuscritos similares a los pergaminos del Mar Muerto. Estos son conocidos como los Textos Nag Hammadi, el nombre de la ciudad donde se encontraban.Narran la historia de la creación humana de esta manera:

“Los cuerpos de Adán y Eva se cubrieron con una piel caliente que era tan brillante como la luz del día, como un vestido luminiscente”.

En el libro ‘The Dragons of Eden’ (Los dragones del Edén), el astrónomo Dr. Carl Sagan especula sobre el origen reptiliano de los seres humanos y el misterioso salto en la evolución del cerebro que puede encontrarse en el registro fósil.

Para David Icke: “los reptilianos viven entre nosotros“. En 1994, su libro ‘The Robot’s Rebellion’ Icke resumía la teoría de los antiguos astronautas: unos extraterrestres crearon al homo sapiens e iniciaron un sistema de control que ha llegado a nuestros días y que se articula en una organización denominada “Hermandad”.

También David Parcerisa, especializado en la cultura sumeria y su interacción con los Dioses antiguos los llamados “Anunnaki,” nos habla de estos seres. Entre sus conclusiones, está la posibilidad de que el ser humano sea producto de una “hibridación genética” con los homínidos, llevada a cabo por una raza extraterrestre. Según David, el origen de las religiones se encuentra en la manipulación de seres procedentes de otros mundos o planos dimensionales, que con su avanzada tecnología se hicieron pasar por Dioses o divinidades, creando dogmas de fe basados en un plan para desvirtuar el potencial humano en beneficio de ellos mismos. Así, estando el ser humano desprovisto del conocimiento de sus orígenes, siempre será una marioneta en manos de otros seres, que le controlarán en todo momento.

En 1982, el paleontólogo Dale Russell teorizó la posible evolución de los dinosaurios si no se hubieran extinguido. Para ello seleccionó al Troodon, una especie bípeda, con peso similar al humano y con una enorme capacidad craneal. Sus resultados fueron sorprendentes, el aspecto del dinosaurio se parecería mucho a un ser reptiliano humanoide. Esto es una mera hipótesis, pero… ¿podrían haber evolucionado en el pasado, haberse metido bajo tierra o haber salido del planeta? ¿Estarían relacionados con el culto a la serpiente y la figura reptil de todas y cada una de las culturas antiguas? En caso de haber existido, ¿se hicieron pasar por dioses y ayudaron en la extraña evolución del ser humano?

En unas sorprendentes declaraciones, el general rumano (retirado) Emil Strainu afirma que los llamados extraterrestres reptilianos existen y que se encuentran en grandes bases subterráneas:

Sólo una cosa es segura: vivimos en un mundo que sólo nosotros pensamos que conocemos, teniendo una falsa impresión de que nosotros somos sus amos. De hecho, sólo somos subarrendatarios en tránsito, en un planeta que nunca nos perteneció y no teniendo idea de cuál es realmente nuestro propósito…

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