Una de las leyendas sobre desapariciones masivas causadas por OVNI y que siguen presentándose como un suceso real, es la historia del 4º Regimiento Norfolk que en agosto de 1915 fue “raptado” por un misterioso objeto volador camuflado de nube en la península de Gallípoli. Esta historia es mencionada por varios autores como Brad Steiger, Oscar Otto Binder, John A. Keel, Jacques Valle o Paul Hewit.

John A. Keel dice que: “El 4° regimiento de Norfolk marchó hacia una peculiar nube de color café posada sobre el terreno. La nube, rosada por su parte superior, viajaba contra el viento junto con un grupo de nubes similares. El regimiento entero desapareció,800 hombres perdidos o raptados de la faz de la Tierra.”

En el aciago verano de 1915 Europa se suicidaba, envuelta en la guerra más espantosa y terrible que la historia había conocido. Millones de jóvenes morían en embarrados campos de batalla, en estúpidos e incompetentes ataques frontales de concentración contra las posiciones fortificadas por trincheras, fáciles de defender gracias a una nueva arma para la que no estaban preparados los anticuados estados mayores, la ametralladora. En agosto de 1915, el frente ruso se desmoronaba bajo la presión de los turcos, para librar al aliado ruso de esta presión, el alto estado mayor decide iniciar una operación en las playas de Galipolli.

El regimiento Norfolk, tras desembarcar, inició el avance hacia el interior del territorio turco, avanzando sin perder contacto visual. Los testigos del misterioso  fueron los valerosos anzacs (Australiand and New Zeland Army Corps).

Estaba despejado y sin nubes, el 4º Batallón Norfolk se dirigía hacia la cota 60 del monte Sai Bari, los anzacs comenzaron a murmurar sorprendidos, siguiendo el mismo rumbo una nube de unos 200m con forma de huso llevaba la misma dirección que los soldados.

La nube finalmente los alcanzó, descendió sobre los hombres y literalmente se los trago, pues fue imposible ver lo que pasaba dentro de la nube. Transcurrido un cuarto de hora, la nube comenzó a ascender suavemente y se reunió con unas nubes más pequeñas de forma esférica perfecta, desapareciendo el grupo de nubes hacia una dirección contraria al viento. Tras este extraño suceso presenciado por los anzacs no se encontró ni rastro del batallón Norfolk.

La fama de esta leyenda comenzó con la publicación de dos libros, uno de Jacques Bergier y otro de Peter Kolosimo, todo a raíz de una reunión conmemorativa del 50 aniversario de la batalla, en la que tres soldados neozelandeses de la 1ª compañía de Ingenieros afirmaban haber visto el fenómeno con sus propios ojos.

Según sus propias palabras aquella extraña nube no cambiaba de forma y parecía moverse independientemente del viento. Media unos 250 metros de largo y unos 65 metros de ancho y era inusualmente densa, tanto que una vez que los soldados entraron, no se les pudo distinguir en el interior. La nube ascendió apenas hubo entrado el último hombre, sin dejar pistas aparentes de su destino.

El misterio aumentó al finalizar la guerra, cuando los turcos aseguraron no saber el paradero de los hombres del batallón Norfolk. Finalmente, se les dio oficialmente por desaparecidos o muertos en combate.

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